7 de julio de 2008

NADAL GANA WIMBLEDON


La historia está hecha para que algunos hombres la cambien. Manolo Santana fue pionero en 1966 y Rafa Nadal ejerció de sucesor 42 años después en el All England Club, la catedral del tenis. Hasta hoy allí reinaba un suizo llamado Roger Federer que parecía invencible, un extraterrestre con raqueta. Lo siguió siendo hasta la última bola de una final memorable, que duró casi cinco horas y que se vio retrasada e interrumpida dos veces por la lluvia. Jugaban dos campeones pero sólo podía ganar uno antes de que anocheciese en la final más larga de todo el torneo. 6-4,6-4, 6-7, 6-7 y 9-7 para Míster Nadal, el nuevo rey de Wimbledon.


El guión de la final que se había preparado Federer saltó por los aires en el tercer juego. Nadal logró el break y, desde ese momento, confirmó que no estaba dispuesto a perder por tercera vez una final de Wimbledon. El español comenzó a mover al pentacampeón suizo, que se sentía protegido con su volea perfecta en la red pero resultaba vulnerable con el revés. Las decisiones que tomaba el suizo en la pista no eran tan correctas como siempre, ni siquiera cuando pedía el ojo de halcón. No parecía el día de Federer, que dejó pasar casi todas las oportunidades que tuvo para romper el servicio de su rival y eso le costó la final. La primera nada más perder el suyo, y la siguiente en el juego clave de la primera manga con 5-4 en el marcador. El suizo dejó pasar dos bolas de break y acabó perdiendo el primer set, algo que nunca le había sucedido ante Nadal en una final de Wimbledon.

El contratiempo pareció reactivar a Federer, que empezó a sacar mejor y a ganar su servicio con facilidad. Incluso se quitó la espina del primer set con un break (el único del partido) en el arranque del segundo set que hacía vislumbrar un empate antes del inicio del tercero. Sin embargo, con 4-2 en el marcador, apareció el gran Nadal para darle la vuelta al partido y poner el trofeo más cerca de su silla. Dos breaks para el balear y mismo escenario que en el primer set, con Federer desaprovechando de nuevo la oportunidad de salvar el set.


Federer resucita con la lluvia
Al suizo le quedaba por delante escalar el Everest si quería ser campeón por sexto año consecutivo. Necesitaba su mejor tenis y una sobredosis de moral para lograrlo ante un Nadal que parecía intocable. Otras cuatro bolas de break salvadas con 2-1 y 3-2 desquiciaron a Federer, que estuvo a punto de hundirse definitivamente en el séptimo juego del tercer set. Pero Federer es mucho Federer y tiró de orgullo para levantar tres bolas de break que le condenaban a la derrota con 3-3 en el marcardor.

Superado el mal trago se colocó con 5-4 a su favor antes de que la lluvia, siempre invitada de honor en el All England Club y que ya había retrasado el comienzo del partido, interrumpiese de nuevo la final durante una hora eterna. Nadal tenía el título a su alcance pero la ceremonia de sucesión debía esperar porque delante estaba Federer, que si ha ganado cinco veces Wimbledon será por algo.

Con la final perdida se recuperó y se apuntó el tercer y el cuarto set en dos dramáticos tie-breaks que prolongaron el desenlace de uno de los grandes partidos de la historia del tenis hasta la eternidad.


Quinto set dramático
Lo que se vivió en el último set de la final fue sencillamente increíble. Con 2-2 en el marcador vuelve la lluvia y otra vez jugadores a vestuarios, con el riesgo de que el partido no pudiese concluir este domingo por falta de luz. Finalmente, el tiempo fue benévolo y respetó el desenlace de una jornada histórica para el tenis.

Federer y Nadal no hicieron concesiones y ganaron sus servicios religiosamente, con más dificultades para Federer que para Nadal. Como no había tie-break hubo que llegar hasta el decimosexto juego para conocer al campeón. Un break con 7-7 en el marcador puso al tenista español a las puertas de la gloria en la hierba de Londres.

Puntos dramáticos, deuce, punto de partido para Nadal, Federer que agota su última vida, ventaja para el español y último peloteo que acaba con un golpe de Federer en la red y con Nadal tirado en el suelo. La guerra de sucesión en Wimbledon había terminado.

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3 de julio de 2008

COMIENZO DE LA PRETEMPORADA

El C.D. Hernán Cortes comenzará los entrenamientos a finales del mes de Julio. Se ha comenzado a planificar los partidos de pretemporada y ya se ha concretado la fecha para los primeros partidos.

C.D. Hernán Cortés-C.F. Villanovense (9 de Agosto)
C.D. Hernán Cortés-C.D. Valdivia (17 de Agosto)

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1 de julio de 2008

El Show de Reina



Se llama Pepe Reina y con él llegó el espectáculo. Anoche se convirtió en el gran favorito del público español para presentar la entrega de los Goya, retrasmitir las campanadas y hasta presentar el telediario. Un showman con el micrófono en la mano. El millón de personas que aguardaban ayer en la Plaza de Colón para recibir a los héroes de la Eurocopa alucinó cuando Reina cogió el micro y presentó, uno a uno, a todos los componentes de la selección española.

“Con el 1, el hombre sin manos, el que hizo posible el sueño de la Eurocopa: Casillas”. Así empezaba el del Liverpool su show particular. Y luego: “Con el 2...,
la longaniza más grande del mundo: Albiol. Con el 3, el auténtico jabato, el genuino Fernando Navarro. Con el 4, el mariscal del área, el jefe de la defensa, el inigualable Marchena. Con el 5, Tarzán, el hombre que come piña: Puyol”.

Para entonces Reina ya se había metido al público en el bolsillo mientras seguía con la presentación. “Con el 6, el hombre que no se lleva bien con el astro rey, el que no ve la luz del sol: Iniesta. Con el 7 de España, el que ha ganado por sus cojones el Pichichi: el Guaje Villa. Con el 8, el Humphrey Bogart del fútbol español: Xavi”.

Pero aún quedaba lo mejor: “Con el 9 el Ñiño, ¡ay mi niño!: Fernando Torres. Con el 10, el tío más empanao del mundo, no se entera una mierda: Cesc Fábregas. Con el 11, Garrincha: Joan Capdevila. Con el 12, el de la afición, es muy pequeño, es muy pequeño: Cazorla. Con el 13, ¡ay el 13!, que me ha limpiao 500 euros en los penaltis: Andrés Palop. Con el 14, el hijo pequeño de Cruyff: Xabi Alonso”.


Recuerdo a Puerta
No se olvidó de tener un recuerdo para Antonio Puerta: “Con el 15, Sergio Ramos, que lleva el 15 en homenaje a Antonio Puerta, que en paz descanse. Con el 16, Falete: Sergio García. Con el 17, ¿quién cóño es el 17? El auténtico gitano, Rodolfo Chikilicuatre Güiza. Con el 18, el segundo más empanao del mundo, tampoco se entera una mierda: Arbeloa. Con el 19, la samba del equipo, la samba de España: Marcos Senna. Con el 20, Juanito, el más grande”.

Y concluía: “Con el 21, es muy pequeño, mide 1,50, sólo 1,50: Silva. Con el 22, Diego Armando Maradona, qué clase, qué crack: De la Red. Y con el 23, un humilde servidor, que ha hecho de speaker para presentar a este equipazo: Pepe Reina”. Y no se olvidó, por supuesto, del míster: “El hombre que ha hecho posible que ganemos la Eurocopa: Luis, es cojonudo...”.

Luego pondría el colofón al cantar la canción de camarero, qué. Dijo: “¡Camarero!”. Y la gente contestó: “¿Qué?”. Y dijo Reina: “¡Una de pollo al ajillo que lleva Avecrem!”. Nadie sabía que se pondría de rodillas y, con la música del El tamborilero de Raphael, entonaría: “Pollo al ajillo que lleva Avecrem”. España se partía la caja.

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España, campeona de Europa


La selección española de fútbol derrotó a Alemania con un solitario gol de Fernando Torres en el minuto 33 y se alzó con la segunda Eurocopa de su historia, tras la conquistada en 1964, después de un partido muy serio en el que Alemania inquietó la meta de Casillas durante la primera mitad, pero fue inferior en la reanudación, donde pudo sufrir una derrota mucho más contundente.

VIENA, 29 (EUROPA PRESS)
La selección española de fútbol derrotó a Alemania con un solitario gol de Fernando Torres en el minuto 33 y se alzó con la segunda Eurocopa de su historia, tras la conquistada en 1964, después de un partido muy serio en el que Alemania inquietó la meta de Casillas durante la primera mitad, pero fue inferior en la reanudación, donde pudo sufrir una derrota mucho más contundente...
Los de Luis Aragonés, que se despide del banquillo nacional con 'broche de oro', vengaron la derrota sufrida en la otra final europea disputada en 1984 ante Francia, tras culminar un torneo de Austria y Suiza, prácticamente perfecto en el que contaron todos sus partidos por triunfos, salvo la victoria conquistada ante Italia desde el punto de penalti.
De este modo, la inteligencia de Fernando Torres, anticipándose al lateral alemán Lahm, tras un pase de Xavi Hernández en el minuto 33, fue suficiente para que los aficionados españoles de todo el país puedan celebrar por todo lo alto, un título de postín que se resistía tras numerosos años de sinsabores.
Sin embargo, el primer 'susto' para los intereses españoles llegó con apenas tres minutos de juego, cuando Sergio Ramos cedió hacia el centro un balón comprometido que Miroslav Klose no supo aprovechar, tras adelantarse a la zaga española, pero marrar en el control, que salió por la línea de fondo demasiado largo.
Y es que de salida, el control del balón, fiel al guión previsto, fue para España, en las botas de la calidad técnica de los Iniesta, Cesc o Xavi Hernández, pero tan sólo buscaron una y otra vez el pase largo hacia los desmarques del solitario Fernando Torres, mientras Alemania supo asumir su mayor peso y experiencia en las finales para tomar el mando poco a poco, encerrando en su campo los diez primeros minutos a los de Luis Aragonés.
La reacción de la 'Roja' llegó en el minuto 14 con una incorporación por la izquierda de Xavi, que metió un preciso pase al hueco para Iniesta, cuyo centro obligó al veterano Jens Lehmann a demostrar sus reflejos, tras pegar en la rodilla del madridista Christoph Metzelder.
Mucho más cerca de inaugurar el marcador de la final estuvo Torres en el minuto 22, cuando remató a la base del palo derecho germano un centro desde la derecha de Sergio Ramos anticipándose a Mertesacker. Y es que España logró sacudirse con el paso de los minutos la presión alemana, que buscaba el gol sustentado en apariciones, siempre por la izquierda, de su mejor jugador en esta Eurocopa: Lukas Podolski.
TORRES CONSIGUE LA RECOMPENSA A SU LUCHA
Sin embargo, fue España la primera en hacer 'sangre' sobre su rival por medio de nuevo del delantero del Liverpool, que esta vez sí logró ver puerta con éxito. La jugada se gestó en el minuto 33, con un pase en corto de Marcos Senna sobre el barcelonista Xavi, que lanzó un envío sobre Torres que peleó con Phillip Lahm hasta adelantarse por velocidad y picar con suavidad sobre Lehmann para enviar el esférico mansamente a la red.
Alemania acusó el golpe e incluso estuvo noqueada en los minutos sucesivos, en los que España, liderada por un infatigable Torres que se fajó con la defensa germana, pudo poner más tierra de por medio, en un golpeo de Iniesta para Silva que, sólo en el segundo palo, se llenó de balón y envió a las nubes según le venía.
Sin embargo, el marcador no se movió antes del descanso y España se fue camino de las duchas a tan sólo 45 minutos del triunfo, de la gloria y, sobre todo, de su segunda Eurocopa, tras la conquistada en 1964. La reanudación trajo relajación para las dos escuadras, que optaron por 'guardar la ropa' recelosas de un gol en contra que trajera un escenario más adverso.
KURANYI ASUSTA, PERO NO BRILLA
En el minuto 53, España despertó con una doble oportunidad para volver a meter presión a Alemania, que sólo supo reaccionar metiendo en el campo a otro sus clónicos 'panzer' Kevin Kuranyi, prácticamente inédito en todo la Eurocopa. Así, un remate cruzado de Xavi 'topó' con las yemas de los dedos de Lehmann que desvió agónicamente a córner, mientras que a la salida del mismo Sergio Ramos estuvo a punto de desviar en el área chica y de tacón un disparo de Silva, que no acertó a rematar según le venía.
El cambio dio más mordiente a Alemania, no por argumentos técnicos sino por empuje. Así, el minuto 59, una dejada en la medialuna del área de Bastian Schweinsteiger propició un 'latigazo' de Ballack de primeras desde fuera del área, que salió rozando el lateral derecho de la red de Casillas.
España, lejos de echarse atrás, contestó con la descarada insolencia propia de una selección más joven que la alemana. De este modo, el largo peregrinar en el desierto de la 'Roja' pudo ver más de cerca su maná con tres ocasiones prácticamente consecutivas en el minuto 66, pero el cabezazo de Ramos tras una falta botada por Xavi, el 'trallazo' de éste mismo a la salida de un saque de esquina y la incursión de Iniesta en el área chica fueron convertidas en simple 'espejismo' por un genial Lehmann.
En el minuto 78, nada más quemar Alemania su último cartucho con la entrada del 'español' Mario Gómez, Rosseti 'echó un cable' a los de Joachim Loew al pasar por alto un despeje con la mano fuera del área de Lehmann. Tres más tarde, Senna estuvo a punto de coronar su sensacional torneo con un gol que diera la puntilla, pero no llegó a rematar en boca de gol una dejada con la cabeza de Güiza, que entró en lugar del 'gladiador' Torres, tras un centro de Santi Cazorla.
De ahí al final, Alemania lo intentó apoyado en el músculo y en balones al área que una y otra vez fueron repelidos con solvencia por la zaga española, la misma que, unida al resto de los 22 integrantes de la expedición española, corrió como loca por todo el césped del Ernst Happel de Viena, nada más decretar el italiano Rosseti el final del encuentro.
Un solitario pitido que dio paso a otro sonido... el estruendo de millones de españoles y al descorchar de otras tantas botellas, todos ellos unidos por el sentir de la 'Roja', por fin, flamante campeona de Europa.

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